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lunes, 26 de febrero de 2018

HORA SANTA PARA EL RETIRO DE CUARESMA 2018


RECTORIA: MARIA MADRE DE DIOS /RESURRECIÓN/SAN JOAQUIN Y STA. ANA
HORA SANTA PARA EL RETIRO DE CUARESMA 2018

BIENVENIDA:
Bienvenidos hermanos en Cristo, todos somos invitados a colaborar en la construcción del Reino, en la Iglesia de Jesucristo, de la cual todos formamos parte gracias al bautismo.  Trabajar por el Reino de Dios significa reconocer y favorecer el dinamismo divino que está presente en la historia humana

ORACIÓN INTRODUCTORIA
Señor Jesús, para vivir unido a Ti de modo real, personal y constante, necesito alimentar esta unión por medio de la vida de gracia y la identificación de mi voluntad con la tuya, en esta meditación y durante toda mi vida. ¡Ven Espíritu Santo y haz esto posible!

CANTO: Altísimo Señor
Altísimo Señor, que supisteis juntar a un tiempo en el altar, ser Cordero y Pastor,
quisiera con fervor, amar y recibir, a quien, por mí, quiso morir.
Cordero divinal, por nuestro sumo bien, inmolado en Salem, en tu puro raudal,
de gracia celestial, lava mi corazón, que fiel te rinde adoración.

PETICIÓN
Jesús, dame la gracia de orar y de hablar contigo de corazón a corazón.
Jesús, que siempre estas al pendiente de lo que necesitamos, te pedimos que nos, ayudes a valorar que tu Cuerpo y Sangre es el alimento que nos mantendrá con fuerzas para trabajar por el Reino.
Amén

OREMOS:
Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, ¡por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden a tu Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María!
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).     (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA
LECTURA del libro de Daniel (7, 13-14 y 27)
Yo seguía mirando, y en la visión nocturna vi venir las nubes del cielo, como hombre, que fue presentado al anciano, a Dios. Le dieron el poder, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su poder es eterno y nunca pasará, y su reino no será destruido. Y la soberanía, el poder y la grandeza de todos los reinos del mundo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno y todos los poderes le servirán y obedecerán.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El Reino de Dios se encuentra en todo lo bueno que existe en el mundo, esta bondad procede de Dios Padre, y en especial estamos llamados a colaborar y solidarizarnos con el crecimiento de este Reino.
No obstante, la complejidad de la vida podemos descubrir aspectos positivos que son signos de esperanza e invitación a que nos sumemos a ellos.  Reflexionemos e identifiquemos los aspectos positivos en nuestra vida. En nuestra cultura, en la educación, en el descanso, en la familia, en el trabajo, en la vida religiosa, en los medios de comunicación, en la naturaleza.  Meditemos en silencio.
CANTO: Busca primero el Reino de Dios y su Justicia Divina. Y por añadidura lo demás se te dará aleluya, aleluya.
No se preocupen que habrán de comer, ni por la ropa que habrán de vestir.  Y por añadidura lo demás se te dará aleluya, aleluya.

OREMOS:
Respondemos salmodiando. ¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que viniste a establecer el Reino de Dios.          R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que eres el Rey anunciado por los profetas         R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que te proclamas a ti mismo Rey del mundo.       R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, cuyo Reino exige justicia y paz entre los hombres.   R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que venciste y expulsaste fuera a Satanás.         R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos pides a todos la Gracia, vida del Reino.     R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que llamas voluntarios para trabajar por el Reino.   R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos pides esfuerzo para pertenecer a tu Reino.  R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos preparas un Reino definitivo en los cielos.   R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que entregaras al Padre un Reino glorioso y eterno.  R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos das la Eucaristía como banquete del Reino.  R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos esperas a todos en el Reino celestial.       R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!

ORACIÓN
Te pedimos de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna.
Padre nuestro… Ave María… Gloria al Padre…
En los cielos y en la tierra, sea para siempre bendito y alabado.
Todos: El corazón amoroso de Jesús sacramentado.
Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención.  Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. 
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todas los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.     (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

LECTURA del EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13, 24-30).
Jesús propuso a sus discípulos esta parábola: con el reino de los cielos sucede lo mismo que con un hombre que sembró buena semilla en su campo. Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Y cuando creció la planta y se formó la espiga, apareció también la cizaña. Entonces los siervos vinieron a decir al amo: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿cómo es posible que tenga cizaña? Él les respondió: lo ha hecho un enemigo. Le dijeron: ¿quieres que vayamos a arrancarla? Él les dijo: No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha; entonces diré a los trabajadores: recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, pero el trigo júntenlo en mi granero.
Meditemos en silencio.

REFLEXIÓN: Leemos despacio y en las preguntas hacemos silencio.
La Palabra de Dios en nuestra vida: El Reino de Dios se hace presente en el campo de la historia humana, creciendo como el trigo en medio de la cizaña que le resta fuerzas y le disminuye su fruto, no obstante, logra abrirse paso para alcanzar la plenitud al final de los tiempos.
A la luz de la parábola propuesta, nos damos cuenta de que en el mundo y en la ciudad siguen coexistiendo el bien (salido de las manos de Dios) y el mal (fruto del pecado del hombre y cómo no siempre es fácil distinguirlos.  Pensemos y hagamos una lista de cosas negativas que invaden en nuestro País, Ciudad, Comunidad, Familia, Cultura, Educación, Familia, Iglesia, etc.).
Meditemos: ¿Cómo podemos fortalecer lo positivo? ¿Cómo podemos combatir lo negativo?

La Palabra de Dios en mi vida: “Jesús tiene ahora muchos que aspiran a su Reino celestial, pero pocos que estén dispuestos a llevar su cruz”, dice la imitación de Cristo. Y Jesús, “El reino de los cielos padece violencia, y solamente los esforzados se hacen con él”.  Me debo convencer de que el Reino me exigirá siempre sacrificio.  Para permanecer en la Gracia de Dios, pues, de lo contrario, volvería al reino de las tinieblas del que fui sacado por el Bautismo. Para crecer en la vida del Reino, practicando con más energía la virtud. Para trabajar esforzadamente por el Reino, con un apostolado generoso.
Meditemos: ¿Estoy dispuesto (a) a cumplir con estas exigencias de mi pertenencia al Reino de Cristo, al Reino de Dios?

OREMOS  Respondemos: Señor, Jesucristo, escúchanos.
El Reino de Jesucristo, no viene de los hombres sino del Cielo, y se prepara ya en este mundo para el mundo futuro. Nosotros le decimos a Dios.  R - Que tu Reino, Señor, abarque al mundo entero.
Por la Iglesia, para que sea en el mundo anticipo, el signo y la gran realizadora del Reino de Dios, rogamos. R -Señor, Jesucristo, escúchanos.
Por el Papa, para que sus llamadas apremiantes por la paz encuentran eco en todos los hombres de buena voluntad, rogamos.   R -Señor, Jesucristo, escúchanos.
Por todos los cristianos, para que seamos constructores de paz, de amor, de bienestar social, como frutos del Reino, rogamos.   R -Señor, Jesucristo, escúchanos.
Por nosotros aquí presentes, para que viviendo de la Eucaristía contribuyamos a reforzar el Reino de Dios en el mundo, rogamos.   R -Señor, Jesucristo, escúchanos.

Acto de esperanza
Dios mío, espero de tu bondad, por tus promesas y por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador, la vida eterna y la gracia necesaria para merecerla con las buenas obras que debo y quiero hacer.
R- Señor, que pueda gozarte para siempre.  (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA
LECTURA Del santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo llegaría el Reino de Dios, Jesús les respondió: El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: "Velo aquí o allá", porque el Reino de Dios ya está entre nosotros. Dijo a sus discípulos: Días vendrán en que desearas ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veas. Y le dirán: "Velo aquí, velo allá." No vayas, ni corras detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día. Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación.
Palabra del Señor.

Meditación del Papa Francisco
Nosotros sabemos que la historia tiene un centro: Jesucristo, encarnado, muerto y resucitado; que está vivo entre nosotros y que tiene una finalidad: el Reino de Dios, Reino de paz, de justicia, de libertad en el amor.
Y tiene una fuerza que la mueve hacia aquel fin: es la fuerza del Espíritu Santo. Todos nosotros tenemos el Espíritu Santo que hemos recibido en el bautismo. Y él nos empuja a ir hacia adelante en el camino de la vida cristiana, en el camino de la historia, hacia el Reino de Dios.
Este Espíritu es la potencia del amor que ha fecundado el seno de la Virgen María; y es el mismo que anima los proyectos y las obras de todos los constructores de paz. Donde hay un hombre y una mujer constructor de paz, es exactamente el Espíritu Santo quien ayuda y lo empuja a hacer la paz» (S.S. Francisco, 1 de enero de 2014).

REFLEXIÓN:
El Reino de Dios ya está entre nosotros, aunque no completamente. Está entre nosotros porque Jesús ya ha venido a la tierra y nos ha dejado su presencia. Pero todavía falta algo. Es necesario que el Reino llegue al corazón de cada hombre. Sólo entonces podremos decir que ya ha llegado en toda su plenitud.
Jesús advierte que no se trata de un reino de ejércitos, de emperadores, de palacios, etc. sino que es algo mucho más sutil, menos notorio. Es un gobierno sobre los corazones, cuya ley es la caridad y Cristo es el soberano.
Dejar que Jesús reine en mi alma significa abrirle las puertas para que Él haga lo que quiera conmigo. Y El sólo entra y se queda a vivir si encuentra un alma limpia, es decir, sin pecado. Un alma en pecado es un lugar inhabitable para Dios. Por eso decimos que hay que vivir en continua lucha con nuestro peor enemigo, que es el pecado, porque sólo él nos aleja de Dios, la meta de nuestra vida.
¡Cómo sería el mundo si todos los hombres viviesen en gracia, en amistad con Dios! ¡Qué diferentes serían las cosas si todos los países adoptaran el mandamiento de la caridad universal como ley suprema!
Entonces, sí que podríamos decir que el Reino de los cielos ha llegado a la tierra.

Se lee las siguientes afirmaciones de fe (Cf. Génesis, 1, 1 y siguientes):
Responder: Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Hizo Dios el firmamento y separó las aguas que hay debajo, de las que hay encima de él. A lo seco lo llamó Dios tierra y a la acumulación de las aguas la llamó mares. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Brotó de la tierra vegetación: plantas con semilla de su especie y árboles frutales que dan fruto con semilla de su especie. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Hizo Dios dos lumbreras grandes... y las puso en el firmamento para iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Hizo Dios las bestias salvajes, los ganados y los reptiles del campo según sus especies. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Y creó Dios a los seres humanos, a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios. Y vio, entonces, Dios todo lo que había hecho Y TODO ERA MUY BUENO.
Acto de caridad
Dios mío, te amo con todo el corazón sobre todas las cosas, porque eres infinitamente bueno y nuestra eterna felicidad:  por amor a ti amo a mi prójimo como a mí mismo, y perdono las ofensas recibidas.
R- Señor, haz que yo te ame cada vez más.
Lector: Padre nuestro… Ave María… Gloria al Padre…
En los cielos y en la tierra, sea para siempre bendito y alabado.
Todos: El corazón amoroso de Jesús sacramentado.    (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

CANTO:  Cantamos todos el Padre nuestro.

Propósito
Empecemos por nuestro corazón y por nuestra casa. Que cada día Dios sea lo más importante en mi vida, buscar que el Reino de Dios viva en mi corazón, a través de la oración y la caridad a los demás.

Diálogo con Cristo
Jesús, ni el trabajo, ni el estudio, ni las ocupaciones cotidianas, deben ser un obstáculo para estar unido a Ti. Sólo dejando que gobiernes y ordenes mi vida, podrá venir a mí tu Reino. Reconociéndote hoy como mi Rey y Señor, todo mi día se convertirá en un medio para alabarte, para glorificarte y amarte, por medio de mi amor y servicio a los demás.

(Según el tiempo que quede, se continua con las lecturas complementarías o se pasa al cierre de la Hora Santa)



LECTURA COMPLEMENTARIA EL REINO DE DIOS
El contenido de la Nueva Evangelización es el Reino de Dios; la Evangelización, en efecto, no tiene otro fin que implantar el Reino de Dios en toda la humanidad: pretende que, con la fuerza del Evangelio, se convierta “al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y sus ambientes concretos” (EN 18).
La finalidad de la Evangelización es impregnar del reino de Dios la cultura o, más exactamente, las culturas (Cf. Id. 20).
¿Cómo podemos entender el concepto de esta maravillosa realidad? ¿Qué es el reino de Dios? Podemos entenderlo como la intervención personal, todopoderosa y absolutamente gratuita de Dios quien –por su Hijo- se reafirma como el Señor, cambia el rumbo de la historia, hace prevalecer su voluntad en todo el género humano y destruye el dominio del mal. El Reino de Dios es la comunión de todos los seres humanos entre sí y con Dios. Trabajar por el Reino de Dios significa reconocer y favorecer el dinamismo divino que está presente en la historia humana y la transforma, buscando la liberación del mal en todas sus formas y consecuencias (RM 15). El Reino de Dios no es un concepto, una doctrina o un programa sujeto a libre elaboración, sino que es ante todo una persona que tiene el rostro y el nombre de Jesús de Nazaret, imagen del Dios invisible (RM 18).
Por su misma naturaleza el reino es dinámico: es la semilla que germina, el árbol que crece, la levadura que fermenta toda la masa. Para buscar, aceptar y favorecer este crecimiento, nunca debemos perder lo esencial: la vida de Jesús en nosotros, alentada por su Espíritu.
Toda la vida de la Iglesia, así como su acción apostólica deben estar al servicio del reino de Dios, ya que la Iglesia sirve a éste como a su fin, de acuerdo al programa del Evangelio

Responder:  VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
Ø  Tu Reino es vida, tu Reino es verdad, tu Reino es justicia, tu Reino es paz, tu Reino es gracia, tu Reino es amor.
R - VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
Ø  Dios mío, da tu juicio al rey y tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia a tus humildes con rectitud; para que rija a tu pueblo con justicia a tus humildes con rectitud.
R - VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
Ø  Que los montes traigan la paz y los collados traigan la justicia, que Él defienda a los humildes de su pueblo y quebrante al explotador.
R - VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.

LEEMOS DESPACIO. 
La palabra “Reino” llena toda la Biblia y condensa todo el mensaje de Dios. Los profetas anunciaban el Reino y prometían de parte de Dios un Rey pacífico y universal. Los judíos esperaban con ansia el establecimiento del Reino de Dios que sería instaurado por el Mesías prometido. Llega Jesús y predica y funda el Reino de Dios. “Recorría toda la Galilea predicando el Reino” (Mt. 4,23)
Un Reino del que dirá después a Pilato:” Mi Reino no es de este mundo”. Y Jesús confesará de Si mismo, “Si Yo soy el Rey” (Jn. 18,36-37 Le arrebataba a Satanás el dominio que ejercía sobre los hombres, y dirá por eso Jesús. “Ahora el príncipe de este mundo es arrojado fuera” (Jn. 12,31)
Será, como canta la Liturgia de la Iglesia, “Un Reino eterno y universal: el Reino de la Verdad y la Vida, el Reino de la Santidad y la gracia, el Reino de la Justicia, el Amor y la Paz”.
Como se ve, el Reino de Dios es ajeno a los ideales políticos y económicos del mundo. Aunque es de tal manera Santo que no podrá consentir ni la injusticia, ni la opresión, ni la violación de cualquier derecho del hombre, que es, además, como cristiano, un hijo de Dios y ciudadanos del Reino.
El Reino está ya presente en la Tierra, aunque no se consumará glorioso, definitivo y eterno hasta el final del mundo, cuando Jesucristo, resucitados los muertos, y puestos todos sus enemigos como escaño de sus pies en una condenación irremediable, “Entregara su Reino a Dios Padre, a fin de que Dios sea todo en todos” (1Corintos 15,24-28)
Entre tanto, a nosotros nos toca aceptar el ser ciudadanos vivos del Reino, rechazando el pecado, obra de Satanás y aposición total de Reino de Dios, vivir la Gracia, que es el Reino de Dios en nosotros, ser militantes del Reino con un apostolado ardiente, para consolidar y dilatar cada vez las fronteras del Reino de Dios.
La Eucaristía por ser el mismo Jesucristo presente entre nosotros, es la cima en que converger toda la actividad del Reino en la Tierra, y es la fuente de donde dimana toda la energía para mantenernos en la fidelidad exigida por nuestra condición de ciudadanos del Reino celestial.
Dijo bellamente el Papa Juan Pablo II:” Cuando se celebra sobre el altar de una pequeña Iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo. Ella une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creación”. La Eucaristía viene a ser así como la consumación del Reino de Dios en el Universo.


CIERRE:

OREMOS
Todos: Señor Sacramentado, en quien se centra toda la vida del Reino para los que formamos la Iglesia peregrina y militante. Tú nos pides fidelidad absoluta en tu servicio. Haz que saquemos de la Eucaristía las fuerzas que necesitamos para serte fieles, hasta que recibamos el premio de Ti, Jesús el Rey inmortal de los siglos. Así sea.

Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, ¡por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden a tu Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María!
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).    
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todas los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

ORACIÓN FINAL
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, rey del universo, haz que toda criatura liberada de la esclavitud sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

SE RESERVA EL SANTISIMO SACRAMENTO. Se reza la Estación al Santísimo
CANTO: Altísimo Señor
Altísimo Señor, que supisteis juntar a un tiempo en el altar, ser Cordero y Pastor,
quisiera con fervor, amar y recibir, a quien, por mí, quiso morir.
Cordero divinal, por nuestro sumo bien, inmolado en Salem, en tu puro raudal,
de gracia celestial, lava mi corazón, que fiel te rinde adoración.

DESPEDIDA E INVITACIÓN A CONTINUAR VIVIENDO LA CUARESMA
 (El coordinador felicita a todos, los anima a regresar esperanzados a su casa y a compartir algo de lo que han vivido)
Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. Renovemos, nuestro compromiso bautismal por medio de la penitencia individual y social, el ayuno y arrepentimiento por nuestros pecados, a fin de que estemos preparados para la gran fiesta de la Pascua
Gracias por haber dejado sus quehaceres cotidianos para poder asistir a esta HORA delante el Señor, que Dios les dé la fortaleza para regresar esperanzados a su casa y a compartir algo de lo que reflexionamos hoy.





miércoles, 1 de marzo de 2017

El Miércoles de Ceniza


El Miércoles de Ceniza marca la entrada oficial en Cuaresma, tiempo de preparación para la fiesta de la Pascua que dura cuarenta días.


En 2017, el Miércoles de Ceniza cae el 1 de marzo. Ese día está marcado por una celebración en la que el sacerdote traza una cruz sobre cada fiel con ceniza, diciéndole: “Conviértete y cree en el Evangelio”. Las cenizas proceden de los ramos del año anterior, quemados para la ocasión. Esta costumbre es una antigua práctica penitencial que se remonta al pueblo judío.

La Cuaresma es un periodo de penitencia, de ayuno, pero se trata sobre todo de privarse de lo superfluo para dedicarse más profundamente a los demás por la limosna y a Dios por la oración. El sentido de esta práctica es recordar el retiro que Jesús realizó al desierto para rezar y meditar durante 40 días.

sábado, 19 de noviembre de 2016

VIGILIA - COMIENZO DE ADVIENTO

VIGILIA - COMIENZO DE ADVIENTO

         MATERIAL:
Una imagen de la Virgen María   (La Virgen Madre, La  virgen con niño)
Una imagen de la Sagrada Familia
Corona de adviento
3 cirios o velas grandes.

(En pie)
Canción de adoración.
(De rodillas)
Exposición del Santísimo.

CANTO:

(De rodillas. Pausa de silencio. Canción)
(De pie)


Inicio: 
Esta vigilia nos ayuda a adentrarnos en este tiempo litúrgico de Adviento, un tiempo especial que la Iglesia nos ofrece para profundizar en el misterio de la Encarnación, en el cual nos preparamos de corazón para recibir a Cristo, naciendo entre los hombres, para darnos la salvación y para aumentar en nuestros corazones el anhelo del retorno de Nuestro Señor.  
Le pedimos la asistencia de Nuestra Madre del cielo, la Virgen María, y de nuestros ángeles custodios, para que nos ayuden en esta Hora Santa que realizamos en tiempo de Adviento.
El mundo trata de distraernos, de llevarnos por caminos contrarios a los de Dios; el mundo busca hacernos creer que Adviento y Navidad son tiempos de distracción, de diversión, de compras, de olvido de Dios.   El mundo quiere hacernos creer que la Navidad es caer a la voracidad y a la diversión sin freno.   Ofrecemos esta Hora Santa en reparación por quienes caerán en los engaños del mundo, y le pedimos a la Virgen el verdadero espíritu de Adviento, espíritu de oración, de penitencia, de obras de misericordia, de espera alegre del Mesías que vendrá para Navidad escondido en la naturaleza de un Niño recién nacido.
Este tiempo que dura cuatro semanas, es un tiempo precioso para ir revisando nuestra vida y lograr disponer nuestro corazón como un auténtico pesebre donde pueda nacer el Señor.
Es el tiempo de la espera por excelencia.   Con meditaciones, con cantos, tiempo de silencio y preces para centrarnos en la oración, llegamos a decir con la esperanza viva, basada en la fe ePalabra de Dios: “¡Ven, Señor Jesús!”

 Meditación
Jesús, en el Antiguo Testamento, los justos del Pueblo Elegido esperaban con ansias tu Venida. Ellos conocían las Escrituras y los profetas y anhelaban fervientemente su cumplimiento, el cumplimiento de las profecías que anunciaban el hecho más grande y maravilloso que le pudiera acontecer a la humanidad toda, la Encarnación del Verbo de Dios. los justos y los profetas del Antiguo Testamento anhelaban tu Venida, oh Rey Mesías, porque se daban cuenta que este mundo, sin Ti, es un erial, un desierto ardiente, un paraje desolado, una morada de bestias; se daban cuenta que este mundo sin Ti, es un valle de tinieblas y de sombras de muerte, lleno de peligros y de amenazas mortales, y por eso clamaban por tu Venida, porque al venir a este mundo, lo habrías de iluminar con la luz de tu Ser divino, luz que es al mismo tiempo Vida y Amor eternos.    También nosotros, igual que los que te esperaban con ansias en el Antiguo Testamento, esperamos con ansias la Navidad, el tiempo de la Iglesia en el cual, por el misterio de la liturgia, habrás de renovar tu Nacimiento virginal en una gruta de Belén. Junto a los hombres y mujeres que en la Antigüedad te esperaban, también nosotros te esperamos con fe y con amor, oh Rey Mesías, que vienes a nosotros revestido de Niño sin dejar de ser el Dios omnipotente y de toda majestad que eres desde los siglos sin fin. Amén.

Silencio para meditar.

Oración: 
“Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

L. Adviento, tiempo de espera de lo eterno. Tiempo de espera del Señor.
T.- Tiempo de silencio para percibir su presencia. La presencia de Dios entre nosotros.
L.- ¿Cuándo llegará al fin el prometido de Dios?
T.- ¿Cuándo llegará el día en que nuestra espera será satisfecha?
L.- El día de Dios. Todavía un poco de tiempo, un poco de tiempo solamente.
T.- Y el Señor vendrá.
L.- Dios será luz para todos.
T.- Los ciegos lo verán.
L.- Todavía un poco de tiempo, un poco de tiempo solamente.
T.- ¿A quién temeré? ¿Quién me hará temblar?
T.- ¡Ven, Señor Jesús!Silencio para meditar.

CANTO: “ANHELOS DEL MESÍAS”.

Símbolos:

LA CORONA DE ADVIENTO




Es un símbolo cristiano que nos recuerda que Cristo es la luz que viene a iluminar nuestra vida, y que en cada semana que encendemos una vela, la luz debe ser cada vez más resplandeciente. La luz es un signo especial que nos muestra como vencer las tinieblas. Ya el profeta Isaías lo anunciaba:
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz (Is 9, 1) 

Silencio para meditar.

Meditación:
         Jesús, desde el seno de Dios Padre viniste a esta tierra, a encarnarte en el seno de la Virgen Madre. Viniste en un noche helada, prefiguración de los corazones oscuros y helados de los hombres, vacíos del Amor Divino. Elegiste para tu Nacimiento, Tú, que eres el Creador del universo, una pobre, fría y oscura gruta, gruta que tu Madre tuvo que limpiar para que sea más digna para tu llegada, porque estaba llena del estiércol de los animales, porque era un refugio del buey y del asno. Jesús, esa cueva de Belén, así de fría, oscura y pobre, y toda manchada, es una figura del corazón del hombre sin tu gracia: es frío, porque no tiene tu amor; es oscuro, porque no tiene tu luz; es pobre, porque no tiene la riqueza de tu divinidad, y está manchada, porque el pecado es la mancha espiritual que ennegrece el corazón. Jesús, haz que tu Madre, así como preparó la gruta, limpiándola, para que Tú nacieras en un lugar digno, haz que sea también la Virgen quien prepare nuestros corazones; haz que Ella, que es la Mediadora de todas las gracias, nos consiga de Ti todas las gracias que necesitamos, para que nuestros corazones sean como la cueva de Belén, limpia por la acción de María y tu gracia. Amén.

Silencio para meditar.

Oraciones:
“Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

L.- Es el Señor, a quien esperamos serena y gozosamente.
T.- Señor, ¡no tardes más! ¡Ven, Señor Jesús!
L.- Tenemos necesidad de tu presencia.
T.- Nuestro corazón se viste de fiesta sabiendo que vienes ya.
L.- Que la humanidad entera ocupe su sitio para la fiesta.
L.- Que corra el vino en abundancia, como corría en las bodas de Caná.
T.- Sirvan las mejores carnes, se ha matado el toro cebado.
L.- Llega la hora, estamos de fiesta.
T.- No habrá últimos ni primeros.
L.- Todos seremos hermanos hijos e hijas del Rey.
T.- Todos saciarán su hambre.
L.- El lobo convivirá con el cordero.
T.- El leopardo será amigo del cabrito, el cachorro de león con el ternero.
L.- El león pacerá con la vaca y la cabra. El niño pequeño jugará con la serpiente y el áspid.
T.- Ven Señor, date prisa, Señor. Te esperamos anhelantes. Sabemos que vendrás.
T.- ¡Ven, Señor Jesús!

Silencio para meditar.

CANTO.


ESA LUZ ES CRISTO QUE VIENE A ILUMINAR NUESTRA VIDA. LA LUZ PODEMOS MANTENERLA PRENDIDA:
a)      CAMBIANDO: Este tiempo es un tiempo de conversión, de reflexión en nuestra vida. Cuando una vela es encendida, la cera empieza a derretirse, y mientras se derrita la luz logra mantenerse.
¿Qué queremos cambiar en este tiempo? ¿Qué queremos pedirle al Señor que transforme en nosotros? En Adviento podemos empezar a cambiar, y preparar un corazón para que Cristo nazca.

Silencio para meditar.

Meditación:
Jesús, Tú que fuiste engendrado “entre esplendores sagrados” desde la eternidad en el seno eterno del Padre; Tú que eres Dios tres veces Santo, ante los ángeles y santos del cielo se postran en adoración y no pueden hacer otra cosa que cantar de alegría y exultar de gozo ante la visión de tu infinita majestad; cuando viniste a este mundo, ya antes de nacer, conociste el rechazo, la frialdad y la indiferencia de los hombres, porque “no había lugar” en los albergues para tu Madre encinta de Ti y para San José, tu padre adoptivo y debido a esta razón, tu Madre y San José debieron ir a las afueras de Belén, a una pobre y oscura gruta. Jesús, estos albergues, con grandes y cómodos aposentos, con música y calor de fuego, con abundantes alimentos y bebidas, llenos de gentes que comen, beben y ríen despreocupadamente, pero que no tienen lugar para que entres Tú, que vienes traído por tu Madre, son figura de los corazones soberbios que, en su necio orgullo, creen no tener necesidad de Ti; estos albergues son, oh Jesús, la figura de los pobres hombres que se aferran a los bienes materiales y a los placeres de este mundo, olvidándose de la vida eterna y del juicio particular que habrán de recibir el día de su muerte. Ten piedad de ellos, Jesús, por el amor del Inmaculado Corazón de María; no les tengas en cuenta este pecado y dales la gracia de la conversión. Amén.

Silencio para meditar.

Oraciones:
“Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

L.- Los campos ya blanquean, la cosecha está próxima.
T.- Librará al pobre que súplica, al afligido que no tiene protector.
L.- Cuida del pobre y desvalido.
T.- Se acerca el prometido, el Cordero de Dios, el Elegido.
L.- Él nos dijo: “No temas, no tengas miedo pobre mortal, yo vengo a socorrerte”.
T.- Juan lo señaló delante de sus discípulos más fieles y ellos le siguieron.
L.- Juan no era la luz: él era su testigo.
T.- Abramos la puerta, preparemos el corazón.
L.- Para que, cuando Él venga, nos encuentre de pie, preparados para recibirle.
T.- Ven Señor, date prisa, Señor. Te esperamos anhelantes. Sabemos que vendrás.
T.- ¡Ven, Señor Jesús!

Silencio para meditar.

CANTO.


ESA LUZ ES CRISTO QUE VIENE A ILUMINAR NUESTRA VIDA. LA LUZ PODEMOS DEFENDER:
b) VIGILANDO: No podríamos vigilar estando a oscuras. Adviento por ser un tiempo preparatorio, debemos estar vigilantes y atentos. El bullicio del comercio, la ropa, regalos, cena, luces, decoración, podrían distraernos y no dejarnos preparar adecuadamente para celebrar dignamente el nacimiento del Señor. Recordemos a las vírgenes precavidas, que teniendo aceite en su lámpara estuvieron atentas a la llegada del novio (Mt 25, 1-13). Así nosotros, en Adviento debemos estar vigilantes, en oración, viviendo la Liturgia cada día para ir llenando de gozo el corazón para el día en que contemplemos al niño en el pesebre.    
   
 Silencio para meditar.

Oraciones:
“Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Meditación
Jesús, cuando naciste en Belén, fuiste adorado por los ángeles y los pastores: mientras los ángeles entonaban cánticos de alabanza y glorificaban a Dios por su inmensa bondad, los pastores se postraban ante tu Presencia, adorándote, porque unos y otros reconocían tu divinidad, oculta en la humanidad de un Niño recién nacido. Los ángeles y los pastores veían en Ti, oh Jesús, no a un niño más entre tantos otros, sino al Dios de majestad inefable escondido, oculto, en el cuerpo de un Niño, y por eso se alegraban y cantaban por tu Nacimiento. Te pedimos, oh Jesús, que enciendas nuestros corazones con el mismo amor de ángeles y pastores, para que también nosotros, que esperamos anhelantes la Navidad, te cantemos y te adoramos en el misterio de tu Nacimiento. Amén.

Silencio para meditar.

L.- Se cumplieron los tiempos.
T.- La Virgen concibió al Hijo de la Promesa.
L.- En Nazaret, en Galilea, Dios visitó a su pueblo.
T.- “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.
L.- Llena de Espíritu Santo, María dijo: “sí” a Dios un sí de consecuencias eternas.
T.- Ella creyó en lo imposible. ¡Creyó! Es el comienzo de la Nueva Alianza.
L.- Pueblo de Dios, alégrate, salta de alegría.
T.- Llega el Salvador al mundo.
L.- Somos el pueblo que le busca.
T.- Derribas a los poderosos.
L.- Y haces callar a los malvados.
T.- Confías tu secreto a los pobres y a los humildes.
L.- Lo que escondes a los sabios, lo revelas a los sencillos.
T.- Se cumple la promesa hecha en otro tiempo a nuestros padres.
L.- Abraham se alegra con los suyos viendo que ha llegado el día.
T.- Levanta al pobre para que se siente y reciba el trono de gloria.
L.- Señor, Dios nuestro, restáuranos.
T.- ¡Que brille tu rostro y nos salve!
L.- Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
T.- La venida de nuestro Salvador.
T.- ¡Ven, Señor Jesús!

Silencio para meditar.

CANTO.

ESA LUZ ES CRISTO QUE VIENE A ILUMINAR NUESTRA VIDA. LA LUZ LA PODEMOS TRASMITIR:
c) ILUMINANDO: Adviento es el tiempo para ser luz a los demás. San Juan Bautista predicaba a quienes venían a él, predicaba conversión e indicando a cada uno cómo podía prepararse mejor (Lc 3, 10-15).
 ¿Cuántas personas vivirán esta época sólo pensando en nieve, renos y el "espíritu de la Navidad", pero de Cristo no sabrán nada?
Es entonces el momento de que seamos luz para los demás, sea enseñando la fe, sea como la Virgen María, de camino al servicio a la casa de su prima Isabel, sea compartiendo con el que no tiene nada en esta época.
Este Adviento debe ser un camino en el cual cada día preparemos un corazón para recibir al Señor con alegría.

 Silencio para meditar.

Oraciones:
“Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).
“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Silencio para meditar.

Meditación
Jesús, Tú elegiste para venir a este mundo, el ser recibido por un matrimonio santo, formado por la Virgen María y por San José, su esposo casto y cuando naciste, el matrimonio santo se convirtió en una familia santa, la Sagrada Familia. Jesús, Tú quisiste ser acunado en brazos de una Madre mujer y quisiste ser socorrido por un padre varón; de esta manera, enalteciste a la familia humana con la santidad que viene de Ti, Dios tres veces Santo. Al ser tu deseo el nacer en una familia formada por mujer y varón y por un hijo, nos quieres hacer ver que la familia humana, creada por Ti y santificada por Ti, es una sola y única y está formada por la esposa-madre-mujer, por el esposo-padre-varón y que los hijos que nacen de esta unión nupcial son fruto del amor esponsal. Jesús, te pedimos por la multitud de niños que ven negado este derecho, el derecho a nacer en el seno de una familia, como fruto del amor de los esposos y no como consecuencia de la fría manipulación de laboratorio; Jesús, te pedimos por los niños que son congelados en tubos de ensayo antes de nacer; te pedimos por los que son desechados; te pedimos por los que son implantados en “vientres de alquiler”; te pedimos por todos estos niños, porque ven violentado el derecho de todo niño de vivir, de ser concebido como fruto del amor esponsal, de nacer en el seno de una familia, de ser educado por una madre-mujer y un padre-varón. Te pedimos también por quienes constituyen familias contrarias al orden natural, contrarias al orden creado por Ti, avasallando así el derecho que tienes como Dios de que sea respetada tu Voluntad expresada en la naturaleza humana. Haz que los hombres entiendan que hay un solo modelo de familia posible, la Sagrada Familia de Nazareth. Amén.

Silencio para meditar.

L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Sacia a los hambrientos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Da luz a los ciegos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Levanta a los decaídos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Fortalece a los débiles.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Defiende a los débiles.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Transforma nuestros corazones.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Cúranos y santifícanos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Alegra nuestros corazones.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Líbranos del pecado.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Consuélanos y Libéranos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- ¡Sálvanos!
L.- Oh sabiduría salida de la boca de Dios, Palabra hecha carne como nosotros.
T.- ¡Ven!
L.- Oh guía de Israel, zarza ardiente, nube de fuego.
T.- ¡Ven!
L.- Oh raíz de Jesé, hijo de David.
T.- ¡Ven!
L.- Oh llave de David, puerta abierta a Dios.
T.- ¡Ven!
L.- Oh sol naciente esplendor del Padre, resplandor de su rostro,
T.- ¡Ven!
L.- Oh Rey del Universo, piedra angular de la Iglesia,
T.- ¡Ven!
L.- Oh Emmanuel, Dios con nosotros, Dios en nosotros.
T.- ¡Ven!
L.- Proclamamos tu nombre: “Maravilloso-Consejero, Dios Fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la Paz”.
T.- ¡Ven!

Silencio para meditar.

CANTO

Meditación final

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, te pedimos que aceptes nuestra humilde adoración en reparación de tu Santo Nombre y en acción de gracias por tu Encarnación y Nacimiento.  Acepta cada latido de nuestros corazones, une nuestros latidos a los de tu Sacratísimo Corazón y a los del Inmaculado Corazón de María, y por los méritos de tu Pasión y por los dolores de tu Madre, haz que se salve un alma por cada latido nuestro unido a los vuestros. Tú eres el Dueño y el Señor de la historia y vienes a nosotros no en el esplendor de tu majestad y poder, sino en la humildad de nuestra naturaleza, desvalido como un Niño recién nacido. Acepta la humilde ofrenda de nuestros pobres corazones, como si fueran otras tantas grutas de Belén para que, por intercesión de María Santísima, te dignes a nacer en ellos, para que seas la alegría y el gozo de nuestras vidas, en el tiempo y en la eternidad. Amén.

Silencio para meditar.

Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto final: “Los cielos, la tierra, y el mismo Señor Dios”.

(De rodillas. Pausa en silencio. Canción)
Reserva del Santísimo.
Canción a la Virgen. 


  VIGILIA - COMIENZO DE ADVIENTO
L. Adviento, tiempo de espera de lo eterno. Tiempo de espera del Señor.
T.- Tiempo de silencio para percibir su presencia. La presencia de Dios entre nosotros.
L.- ¿Cuándo llegará al fin el prometido de Dios?
T.- ¿Cuándo llegará el día en que nuestra espera será satisfecha?
L.- El día de Dios. Todavía un poco de tiempo, un poco de tiempo solamente.
T.- Y el Señor vendrá.
L.- Dios será luz para todos.
T.- Los ciegos lo verán.
L.- Todavía un poco de tiempo, un poco de tiempo solamente.
T.- ¿A quién temeré? ¿Quién me hará temblar?
T.- ¡Ven, Señor Jesús!
L.- Es el Señor, a quien esperamos serena y gozosamente.
T.- Señor, ¡no tardes más!. ¡Ven, Señor Jesús!
L.- Tenemos necesidad de tu presencia.
T.- Nuestro corazón se viste de fiesta sabiendo que vienes ya.
L.- Que la humanidad entera ocupe su sitio para la fiesta.
L.- Que corra el vino en abundancia, como corría en las bodas de Caná.
T.- Sirvan las mejores carnes, se ha matado el toro cebado.
L.- Llega la hora, estamos de fiesta.
T.- No habrá últimos ni primeros.
L.- Todos seremos hermanos hijos e hijas del Rey.
T.- Todos saciarán su hambre.
L.- El lobo convivirá con el cordero.
T.- El leopardo será amigo del cabrito, el cachorro de león con el ternero.
L.- El león pacerá con la vaca y la cabra. El niño pequeño jugará con la serpiente y el áspid.
T.- Ven Señor, date prisa, Señor. Te esperamos anhelantes. Sabemos que vendrás.
L.- Los campos ya blanquean, la cosecha está próxima.
T.- Librará al pobre que súplica, al afligido que no tiene protector.
L.- Cuida del pobre y desvalido.
T.- Se acerca el prometido, el Cordero de Dios, el Elegido.
L.- Él nos dijo: “No temas, no tengas miedo pobre mortal, yo vengo a socorrerte”.
T.- Juan lo señaló delante de sus discípulos más fieles y ellos le siguieron.
L.- Juan no era la luz: él era su testigo.
T.- Abramos la puerta, preparemos el corazón.
L.- Para que, cuando Él venga, nos encuentre de pie, preparados para recibirle.
T.- ¡Ven, Señor Jesús!

L.- Se cumplieron los tiempos.
T.- La Virgen concibió al Hijo de la Promesa.
L.- En Nazaret, en Galilea, Dios visitó a su pueblo.
T.- “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.
L.- Llena de Espíritu Santo, María dijo: “sí” a Dios un sí de consecuencias eternas.
T.- Ella creyó en lo imposible. ¡Creyó! Es el comienzo de la Nueva Alianza.
L.- Pueblo de Dios, alégrate, salta de alegría.
T.- Llega el Salvador al mundo.
L.- Somos el pueblo que le busca.
T.- Derribas a los poderosos.
L.- Y haces callar a los malvados.
T.- Confías tu secreto a los pobres y a los humildes.
L.- Lo que escondes a los sabios, lo revelas a los sencillos.
T.- Se cumple la promesa hecha en otro tiempo a nuestros padres.
L.- Abraham se alegra con los suyos viendo que ha llegado el día.
T.- Levanta al pobre para que se siente y reciba el trono de gloria.
L.- Señor, Dios nuestro, restáuranos.
T.- ¡Que brille tu rostro y nos salve!
L.- Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
T.- La venida de nuestro Salvador.
T.- ¡Ven, Señor Jesús!
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Sacia a los hambrientos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Da luz a los ciegos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Levanta a los decaídos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Fortalece a los débiles.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Defiende a los débiles.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Transforma nuestros corazones.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Cúranos y santifícanos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Alegra nuestros corazones.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Líbranos del pecado.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- Consuélanos y Libéranos.
L.- ¡Ven, Señor Jesús!
T.- ¡Sálvanos!
L.- Oh sabiduría salida de la boca de Dios, Palabra hecha carne como nosotros.
T.- ¡Ven!
L.- Oh guía de Israel, zarza ardiente, nube de fuego.
T.- ¡Ven!
L.- Oh raíz de Jesé, hijo de David.
T.- ¡Ven!
L.- Oh llave de David, puerta abierta a Dios.
T.- ¡Ven!
L.- Oh sol naciente esplendor del Padre, resplandor de su rostro,
T.- ¡Ven!
L.- Oh Rey del Universo, piedra angular de la Iglesia,
T.- ¡Ven!
L.- Oh Emmanuel, Dios con nosotros, Dios en nosotros.
T.- ¡Ven!
L.- Proclamamos tu nombre: “Maravilloso-Consejero, Dios Fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la Paz”.
T.- ¡Ven!

"SOY MISIONERO DE JESÚS" (Aku Muallim)
Todo por la Misión!!
http://iam-jovenesmisioneros.blogspot.mx/
infanciamisioneraedamyuc@gmail.com 
http://lainmaculadaadvientoynavidad.blogspot.mx/2011/10/presentaciones-power-point-sobre-el.html


Animación Misionera

ANIMACION MISIONERA

COLABORÓ CON LAS OMPE DE 2005 A 2016

LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS EPISCOPALES.
LAS OMPE Depende de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos, para "Promover el espíritu misionero universal en el Pueblo de Dios" (RM 84).

COLABORO CON
La Comisión Diocesana de Animación Misionera de la Arquidiócesis de Yucatán, México. período de 2005 a 2016.

Plan Diocesano de la Comisión de Animación Misionera
OMPE-YUCATAN

Plan Diocesano de la Comisión Diocesana de Animación Misionera

Objetivo:
La Comisión de Animación Misionera promueve en forma sistemática en todos los bautizados, la conciencia de su adhesión a Cristo, salvador del mundo, animándolos a iniciar un camino de conversión en las PCP’s. y a difundir como discípulos-misioneros el mensaje de Salvación.

Jornada de la Infancia Misionera 2006 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Jornada de la Infancia Misionera 2006 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Un video editado especial para los que dieron un Sí

SONRIA PADRE, SONRIA... QUE DIOS LOS BENDIGA!!

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

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Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

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Congreso Eucarístico

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